Tarde o temprano, el pasado te alcanza [Cuarta y Quinta sesión]



Día de la serpiente.

Con el beneplácito del honorable Embajador de la Grulla Daidohi Uji para continuar con la investigación y tras presentar nuestros respetos al muy honorable Tsume Takeshi, nuevo Daymio de la familia Tsume, solicitamos hablar con su señoría. Tuvo a bien que le acompañaramos en una jornada de caza, dónde se sentía más cómodo y relajado que en la corte. Durante la joranada nos confesó que su fallecido padre y, tras el fallecimiento de su madre, gustaba en ocasiones de contratar los servicios de una gehisa en una casa de té conocida como el Crisantemo (corroborando lo revelado con ateriorirdad por la anciana Ojune, sirvienta personal de su padre).



Por la noche decidimos acercarnos a la casa de té Crisantemo, local otra hora en mejores condiciones, ahora de capa caída. Entablamos conversación con la encargada del local, la cual nos dijo que el antiguo señor del castillo, Tsume Retsu, hacía años que no acudía a su local, que tan sólo mantuvo una corta relación con una gehisa al poco de morir su esposa y que lo que de verdad levantaba las pasiones del difunto era el juego. Sin bien descubrimos que el actual Daymio si alquilaba los servicios de una gehisa, pero en la competencia directa del Crisantemo, la Casa del Pino, que sería nuestra siguiente parada.


La Casa del Pino rebosaba de vida y movimiento, estaba claro que era la culpable del deplorable estado del salón de té del Crisantemo. En la puerta un ronnin, a toda vista un antiguo Cangrejo, o eso me pareció a mi, hacía las veces de portero. Tras entrar en el local y pedir hablar con la encargada, esta nos atendió gustosamente y en un reservado, nos dio algo de información tras un intercambio de monedas por nuestra parte. La dueña del local nos habló de la gehisa, Reika de la que, al parecer, el actual Daymio de la familia Tsume andaba prendado. Nos habló de un ronnin de pasada la cuarentena, un tal Ito, que hacía las veces de protector de ella. Sabiendo esto pedimos a la madam que concertara una cita con Reika para alquilar sus servicios y así poder hablar con ella sin levantar sospechas. Del Crisantemo salimos en dirección a la casa de juego, con los bolsillos algo más vacíos pero con la sensación de ir tras las pistas correctas.



Tras pasar unas horas en la casa de juegos, Seiya consiguió cierta información tras conversar con en privado con el encargado de la mesa de apuestas ( un tipo con máscara del clan Escorpión), así pués salimos del lugar y lejos de oídos indiscretos nuestro compañero nos contó que le había sido revelada la ubicación de una cabaña en el bosque donde podría encontrarse Ito.


 Al poco de salir del lugar de juegos notamos que alguien nos seguía, lo condujimos hacia una emboscada y tras reducirlo, nos confesó que había sido contratado por Ito en una posada para deternos y "cobrar el dinero que le debíamos a Ito". Quedaba constatado pues que no sólo sabía que andabamos tras su pista sino que no quería ser encontrado. Dimos cuenta de cuatro perseguidores más y tras ello, nos encaminamos a la cabaña del bosque.

Una vez allí y tras trazar un plan de acción, Kituski se adelantó a buscar salidas ocultas por los alrededores, no queríamos que se nos escaparan. Cual fue nuestra sorpresa cuando la puerta de la cabañá se abrió de golpe y de ella salieron Reika e Ito, este último se abalanzó katana en ristre hacia nuestro compañero, que cayó tendido tras el ataque. Seiya y yo, descargamos nuestros arcos sobre ellos y mientras yo corrí tras la pareja que ya empezaban a huir, Seiya descargó nuevamente una flecha sobre Ito, quien ya había sido alcanzado con la primera andanada por mi compañero.

Corrí cuanto pude, los músculos me ardían, más no cejé en mi empeño por alcanzar a la pareja que se internaba en el bosque tratando así de perderme en la espesura. Aceleré el paso y no tardé de darles alcance. Ito, se paró, dejándo que Reika pudiera así continuar huyendo.

Ambos nos estudiamos  por unos breves instantes, las miradas fijas, el tiempo pareció detenerse mientras uno y otro buscaba una avertura en la guardia contrario. Pude darme cuenta que su técnica era mucho superior a la mia, que nos separaban años de práctica y experiencia, aún así, yo era más jóven, más rápido y me aproveché de ello para tratar de sorprenderlo. Así fue...


..lancé un rápido golpe en profundidad que lo alcanzó, un golpe mortal si no hubiera interpuesto Ito en el último momento la guarda de su katana y desviado la punta un par de centimetros. Ito contra-atacó, lanzó un golpe en vertical que esquivé fintando hacia la derecha, pero un rápido y certero tajo horizontal me alcanzó en un brazo. Nuestras katanas entrechocaron. Contuvimos la respiración y como si de un baile se tratara, ambos nos separamos hacia atras respectivamente durante una fracción de segundo para volver a cargar el uno contra el otro. Nuevamente me impuse a Ito en rapidez y con una veloz estocada contra su cuello traté de sorprenderlo y acabar con la refriega. Ito desvió el golpe con el mango de su katana, que perdió fuerza y terminó hendiendo en su hombro izquierdo. Momento que aprovechó para propinarme sendos tajos de su katana. El primero dirigido a mi abdomen conseguí desviarlo con mi waki-zasi, lo suficiente como para que no me partiera en dos. Un destello descendente fue todo aviso de por donde venía el siguiente, conocedor de que alcanzaría, hice acopio de entereza. Sabía que no podía parar ese tajo, así que lancé mi katana contra la hoja de Ito y me coloqué de lado. Su acero me produjo un profundo corte, mi kimono se empapó de sangre y comenzó a gotear por mi brazo, la negrura me abrazó....



Comentarios